Y ahora, por mucho que le duela, haga usted vida normal, que dice el médico.
En una reciente conversación sobre Lost, un amigo me comentó que existe una teoría científica que dice que el libre albedrío no existe, todo se reduce a la física cuántica (sí, hablábamos de las incoherencias posibles en los capítulos de la variable y la constante). Es decir, el cerebro humano está formado por células, las células por moléculas, las moléculas por átomos... y todos los átomos del universo tienen un comportamiento determinado. Entonces, el comportamiento ya determinado de los átomos guía el de las moléculas, que guía el de las células que controlan todo lo que nos pasa en la vida...
Es curioso, porque uno no termina de creérselo. Imagínate sino cómo es posible que la física cuántica haya creado... a Superman... No lo entenderé nunca. ¿Estaba predeterminado? ¿Iba a existir así porque sí?
Esto te lleva a reflexionar sobre otras cosas. Más concretamente la teoría de la repetición cíclica universal que sale en K-Pax, una que dice que una vez se termine este universo, comenzará otro igual, en el que todo volverá a ocurrir de la misma manera, y volverás a vivir tuvida una y otra y otra y otra vez. Quizá esto ocurra por lo que determina la física cuántica que comentaba antes, no lo sé. Esto es una cosa buena, porque sabes que vas a tener infinitas oportunidades de volver a vivir los mejores momentos de tu vida. Aunque solo vas a tener una oportunidad de enmendar los malos.
Sigo consolándome con la física cuántica (si, alguno ya debería de haber averigüado el por qué de esta entrada hace tiempo). Ahí está el Dr. Manhattan, al que todo lo que le ocurre se la pela, porque para él el tiempo es simultáneo. Ojalá algún día mi consciencia se expanda y sea capaz de percibir todos los momentos de mi vida a la vez. Así podré comparar los buenos con los malos para ver si merecen la pena... y sobre todo, volver a vivir los buenos.
Porque todo en la vida se reduce a una colaboración guionista-dibujante. Hay guionistas al estilo Marvel, que te escriben "páginas ocho a doce, Spiderman contra Octopus, gana Spiderman", y luego los del estilo DC, que te delimitan hasta el ángulo de las viñetas con planos aberrantes. Yo cuando escribo intento coger lo mejor de ambos, pero sobre todo, intento adaptarme al dibujante. Todos los dibujantes son diferentes, y cada uno tiene sus filias, sus fobias, sus preferencias... Así que lo ideal, cuando eres guionista es saber adaptarte y saber escuchar. Tienes que saber escuchar lo que quiere desde el principio, si le gusta que le den tal o cual información, si tienes que especificar si es de día o de noche en el guión, la forma, tamaño y disposición de las viñetas...
Y entonces encuentras la relación perfecta, un 50% en el que todo va bien. Tu haces tu 50% confiando en que el dibujante sabrá interpretar tus guiones. Todo va bien durante un tiempo. Siempre hay discusiones, algún dibujo que no te gusta, o alguna trama que se niega a dibujar, pero quitando eso... nada grave.
Y de repente un día dices "Esta viñeta no me gusta aqui, cámbiala" confiando en que esa relación que creías tener al 50% era clara para los dos, y tu dibujante la entendía de la misma manera. Pero no, parece que esa viñeta lo era todo para el dibujante. Esa viñeta significaba el cómic. Esa viñeta insignificante, que no te terminaba de gustar ya desde hace tiempo, resulta que es el detonante del fin de una colaboración fructífera. Resulta que el dibujante comienza a gritar y a decir que hace mucho tiempo que está cansado de tus historias y tu estilo. Que tienes que madurar, que no sabes escribir, que tiene ofertas mejores con otros guionistas, que llevaba ya mucho tiempo pensando que esto no funcionaba, y que la narrativa de sus páginas no brillaba tanto como tenía que brillar.
Y se acabó. Tenías millones de tramas preparadas. Un montón de historias listas, la mayoría de ellas inspiradas por tu dibujante y sus dibujos (aunque a su estilo también le faltaba madurar, y siempre había hecho cosas que no te gustaban, pero jamás lo habías tomado como algo importante en el resultado final, porque creías que debías respetar esa colaboración al 50%, aunque parece ser que eras el único que pensaba así, que el 50% el dibujante se lo pasa por el forro y que todas esas cosas que te callaste, no deberías habértelas callado porque ahora no puedes - ni quieres- usarlas en su contra).
¿Y qué se hace con todas las ideas que tenías para una serie obligada a su cancelación? ¿Esperas a un dibujante sustituto? ¿Vas llenando la serie de Fill-Ins hasta que pierda ventas y te toque comenzar una nueva mucho tiempo después? ¿Piensas que todo tu trabajo ha sido una pérdida de tiempo por muy orgulloso que estuvieses de él?
¿Qué haces cuando ya sabes que las páginas de todos los números que ya estaban escritos, apalabrados y dibujados pero faltaban por publicar, van a llevar un pequeño retoque por photoshop para ser publicados en otra colección, con un argumento plagiado del tuyo? ¿Qué haces cuando piensas que no vas a volver a tener otra colaboración que funcione tan bien y que para ti esa viñeta no era para nada importante, solo aglo que había que quitar de ahí?
Pues no haces nada. Si te duele, como dicen los médicos, haces vida normal.


